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Anneliese Michel tenía sueños como todas las niñas de su edad, el suyo era ser maestra. El magisterio reunía muchos de sus sueños en uno: aprender, conocer el
mundo, ayudar a los demás por medio de la enseñanza. Y sobre todo estar
rodeada de gente, de sus alumnos y de sus compañeros.
En 1968, con 16 años, Anneliese comenzó a padecer extraños ataques y se le diagnosticó epilepsia. Permaneció ingresada en el Hospital Psiquiátrico de Würzburg. Cuando salió, fue capaz de completar sus estudios de bachillerato y matricularse, en 1973, en la Universidad de Würzburg.
Sin embargo, durante todo este tiempo Anneliese aseguró escuchar
voces de ultratumba y ver visiones demoníacas que atribuyó a una
posesión infernal.
Los médicos que la atendieron no encontraron
paliativos ni una explicación satisfactoria a los padecimientos de la
joven, comienza un tratamiento de larga duración que no hace nada
por mejorar su estado. De hecho Anneliese empeora: se sume en una
profunda depresión y los medicamentos, entre ellos varios
psicotrópicos, no contribuyen a su cura. Anneliese empieza a tener
visiones diabólicas durante sus continuos rezos.
Anneliese empieza a afirmar que está poseída. Las visiones no remiten,
sino que empeoran. Tras su tercera crisis e ingreso al hospital se le receta su
primer anticonvulsionante. Esta medicación no la mejora de sus ataques,
pero sí tiene un efecto secundario: el cerebro pierde sodio, lo que
promueve la abstinencia alimenticia.
Tres años de padecimiento y ninguna mejora convencen a Anneliese de
que las medicinas convencionales no le hacen efecto alguno. La joven ha
explicado a los doctores que varios demonios la obligan a
convulsionarse y a realizar actos horrendos. Anneliese quiere ayuda
espiritual, y es ella misma quien pide un exorcismo. Le niegan el ritual, y en su lugar los médicos le recetan Periciacina, que eleva el umbral de
convulsiones en el sistema nervioso.
Los padres profundamente católicos y al ver que la medicina no ofrecia cura al mal de su hija optaron por pensar que su hija, en efecto,
estaba poseida.
En verano de 1973, los padres acudieron a la parroquia
local solicitando a los religiosos que su hija fuera sometida a un
exorcismo. En principio, todos ellos lo rechazaron, ya que la doctrina
de la Iglesia Católica
con respecto a estas prácticas es muy estricta. Entre otras cosas, los
poseídos, según la Iglesia, deben ser capaces de hablar lenguas que
nunca han estudiado, tener fuerza sobrenatural o Sansonismo, y mostrar una gran
aversión hacia los símbolos religiosos.
Varios años después, el párroco Ernst Alt, considerado un reputado
experto en la materia, creyó probar que Anneliese reunía las
condiciones suficientes para considerarse endemoniada, pues Anneliese se negaba a comer, porque los
demonios no se lo permitían, exceptuando los insectos, siendo los
arácnidos su principal alimento, dormía en el suelo de piedra,
en extrañas e imposibles posiciones, rompía crucifijos, destruía
cuadros de Jesucristo y lanzaba rosarios deshaciéndose de ellos, se la
podía oír gritando por toda la casa durante gran parte del día, y el
acto de romperse la ropa y orinar en el suelo se convirtió en el pan de
cada día, así que el párroco consiguió el
permiso de las autoridades eclesiásticas para realizar un exorcismo.
Después de hacer una verificación exacta de la posesión en septiembre
de 1975 el obispo de Wurzburg, Josef Stangl ordenó finalmente llevar a cabo "El Gran Exorcismo" que seria realizado por el propio
padre Alt y por el padre Arnold Renz. La base para este ritual está en
el "Rituale Romanum", el cual se estableció en el siglo XVII y continúa siendo válido, según el
Derecho Canónico.
El exsorcismo se llevó a cabo en sesiones que se
prolongaron semanalmente desde septiembre de 1975 hasta julio de 1976.
Durante las sesiones (muchas de ellas documentadas de forma
audiovisual), Anneliese manifestó estar poseída por hasta seis demonios
diferentes, incluidos Lucifer, Belial, Caín, Judas Iscariote y Nerón. También afirmó estar bajo el poder de los espíritus de Hitler
y de un párroco caído en desgracia. El exorcismo se prolongó durante un
año y finalmente Anneliese murió a los 23 años. Está registrado que las
últimas palabras que la joven dijo a su madre fueron "Madre, tengo
miedo" y que la última frase que dirigido a los exorcistas fue "Por
favor, pidan la absolución". La autopsia de Anneliese atribuyó el
fallecimiento a la desnutrición y deshidratación. Antes de eso, se
había destrozado las rodillas en ataques de genuflexión compulsiva.
Este hecho, inspiró los filmes: El Exorcismo de Emily Rose y Requiem (El exorcismo de Micaela).
Los padres y los dos curas que realizaron el exorcismo fueron procesados
judicialmente dos años después, en 1978, y hallados culpables de
negligencia médica.
En el juicio que comenzó el 30 de Marzo de 1978, El Caso Klingenberg se
decidió con base a dos preguntas: ¿qué causó la muerte de Anneliese? y
¿quien fue el responsable?
Los doctores que testificaron en el juicio, le diagnosticaron a
Anneliese un severo caso de epilepsia, una enfermedad que le hacía
convulsionar y que afectó al cerebro con ataques de aplopegía, además,
se discutió sobre posibles desórdenes mentales y psicológicos, lo que
explicaría las alucinaciones de rostros y voces demoníacas.
Las pruebas forenses dictaminaron que "Anneliese murió de hambre"
especialistas afirmaron que si los acusados hubieran alimentado a la
joven a la fuerza por lo menos una semana antes de su muerte, hubiera
podido salvarse.
Los exorcistas intentaron probar la presencia de los
malignos, poniendo las cintas grabadas y se llegaron a registrar hasta
42 audios en los que se oían extraños diálogos, como el de dos demonios
que discutían sobre cual de los dos debería abandonar primero el cuerpo
de la chica. Uno de ellos se llamó a si mismo Hitler, y hablaba con acento franco. Hitler nació en Austria.
Asimismo las grabaciones muestran dos voces distintas pero simultáneas,
emitidas a la vez por Anneliese, sin olvidar su dominio de idiomas que,
en teoría, desconocía. Con todo, era información accesible para
cualquiera que quisiera fingir, pese a ser una imitación perfecta. Esto
enlaza con la teoría de la Inducción Doctrinaria presentada por los
psiquiatras. Según ellos los curas proporcionaron a la chica los
contenidos de su conducta psicótica, y a insinuación produjo que
Anneliese aceptase que su conducta era una forma de posesión demoníaca.
Los licenciados añadieron que el desarrollo sexual inestable de la
joven junto con su diagnóstico de trastorno en el lóbulo frontal agravó
su psicosis.
Ninguno de los testigos de los exorcismos dudó jamás sobre
la autenticidad de presencias diabólicas incluyendo a su hermana,
que declaró que Anneliese no quería que la ingresaran en un hospital
mental donde sería sedada y obligada a comer.
En un periodo prolongado de discusión, se dictaminó
una sentencia de 6 meses y libertad condicional bajo fianza.
El veredicto final fue considerado por muchos demasiado blando, ya que
los padres y los exorcistas fueron declarados culpables de homicidio
por negligencia y negación de auxilio.
Una comisión de la Conferencia de Obispos Alemania, concluyó que
Anneliese Michel no estaba poseída, aun así, los creyentes no dejaron
de apoyarla en sus luchas, y fue porque
muchos creían que el cuerpo de la chica no encontraría la paz ni con la
muerte. Una monja carmelita de Bavaria dijo a Josef y Anna que había
tenido una visión del cuerpo de Anneliese, que permanecía incorrupto. Once años y medio después de su entierro, el cuerpo de Anneliese fue
exhumado y sometido a otra autopsia. Pese a los rumores contrarios y a
la existencia de fotos de la segunda autopsia, nunca reveladas, el
cadáver mostraba los signos normales de corrupción. Hay una foto del
féretro en la que algunos ven una garra abrazando el ataúd. Hoy, su
tumba sigue siendo lugar de peregrinaje para aquellos que piensan que
Anneliese fue una valiente luchadora contra fuerzas demoníacas. También
hay otra foto de una supuesta aparición de la virgen en los cielos
sobre el cementerio donde descansa Anneliese.
En 1999 el cardenal Medina Estévez presentó
a periodistas en Ciudad del Vaticano la nueva versión del "Rituale
Romanun" que ha sido utilizado por la Iglesia Católica desde 1614. Las
actualizaciones llegaron después de mas de 10 años de trabajo en
corregirlo y mejorarlo y se llaman "De exorcismis et quibusdam del
supplicationibus" o "el exorcismo para el próximo milenio". Llegó 20
años después del fallecimiento de Anneliese Michel.
Sin
embargo el caso de Anneliese sigue siendo controvertido ya que si bien
muchos atribuyen su muerte a un caso severo de negligencia por parte de
sus padres y de los curas, otros afirman que Anneliese Michel murió
luchando contra las fuerzas del demonio.
Los padres de Anneliese aseguran haber visto sombras "corriendo" en los
pasillos de la casa donde estaba su hija "Cuando nosotros íbamos a ver
a Anneliese veíamos sombras en los pasillos, cerca de la habitación de
nuestra hija". Días antes de su muerte Anneliese gritaba en su clase
asegurando que "Todos los demonios la seguían", esto hacia que hasta
sus mejores amigos dejaran de visitarla,excepto su novio. "Ella
murmuraba que me alejara de ella, pero nunca la deje sola". En los
exorcismos de Anneliese quienes estuvieron presentes afirmaron que las
cruces se volteaban hacia abajo misteriosamente y las ventanas se
rompían como si alguien aporreara algo en ellas. Enrst Alt les decía a
los padres que debían mantener la calma, pues esto comúnmente pasaba en
los exorcismos.
Lo cierto es que se juzgó a los padres y a los clerigos, pero lo que no se hizo fue juzgar a los médicos que contribuyeron a hacer más graves los padecimientos de Anneliese la pérdida de sodio en su cerebro fue la verdadera causa de que la joven dejara de comer, el aumento de las convulsiones también fue gracias a los medicamentos que se recetaron irresponsablemente.
También entre los médicos hay muchos charlatanes...
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